
miércoles, 6 de julio de 2011
Aviso clasificado-Periodista Mercenario se ofrece

martes, 21 de junio de 2011
Brevísimo manual de periodismo

-INTRODUCCIÓN
El periodismo ya no es lo que era.
En poco tiempo, ha pasado de acusador a estar sentado en el banquillo de los acusados.
Hasta no hace mucho, el periodismo era percibido como una suerte de fiscal de la patria que investigaba, incriminaba y hasta sentenciaba. La prensa tenía una altísima imagen positiva, muy superior a la de otras instituciones, como la política o hasta
Hoy, el periodismo está en el ojo de la tormenta.
Pero, ¿qué ocurrió? ¿Acaso cambió algo?
¿Cuándo no mintió la prensa?
Tal vez, como nunca antes, se ven los hilos de los intereses que mueven las noticias. Los lectores o televidentes confirman lo que antes sospechaban: que el periodismo no es “la realidad” o “lo que sucede”.
Ni mucho menos “la verdad”.
Antiguamente, los periódicos eran vistos como “tribunas de opinión”, llevadas adelante por hombres con ideas o ideales o ideologías. Hoy, los diarios no son más que apéndices de multimedios, es decir, grandes empresas cuyo funcionamiento se basa en criterios de rentabilidad económica y política, y nunca en inquietudes epistemológicas.
Por esta razón, ofrezco nuevas definiciones del concepto de periodismo, más acordes con la actualidad de la profesión.
-PRIMERA DEFINICIÓN: ¿QUÉ ES EL PERIODISMO?
Periodismo: ficción informativa basada en la manipulación o recorte de hechos reales -y a veces, de hechos inventados o falsos-, con el fin de magnificar y/o revalidar una noticia; o bien, ignorarla y/u ocultarla, según el caso.
-A QUÉ LLAMAMOS "NOTICIA"
Noticia: todo aquello relevante que conviene que haya sucedido en tanto medio de comunicación o empresa de medios que lo publica. Aquello que no conviene política y/o económicamente hablando al emisor, no es noticia, y por consiguiente, es ignorado, suprimido o minimizado.
-LA PRESUNTA "OBJETIVIDAD" DE LA PRENSA
Algunos sostienen que el periodismo debe ser “objetivo” y reproducir “la realidad” de modo aséptico, como si se tratara de una construcción científica.
Esto es lo que pasa, dicen los periodistas.
Pero el periodismo no es una ciencia.
Si el periodismo tuviese una naturaleza matemática, todas las tapas de los diarios deberían decir lo mismo, cosa que virtualmente nunca ocurre.
-CONCLUSIONES
Mirado más de cerca, el periodismo no es más que una rama de la política, que a su vez no es otra cosa que la resultante de una trama de poder (económico).
martes, 7 de junio de 2011
Murió el periodismo (qepd). In memorian y denuncia

Con profundo dolor informamos de la muerte del Periodismo, acaecida recientemente. Tuvo una vida larga y productiva. Informó, incendió, acusó, fue cuarto poder, hizo caer presidentes, pero en los últimos tiempos enfermó de gravedad y falleció en silencio.
Que en paz descanse (qepd).
Es nuestro deber también informar que un abyecto sustituto ha tomado su lugar, reemplazándolo vanamente. Se trata de un impostor cuyo método consiste en recortar la realidad a su beneficio; en magnificar una información transformándola en “noticia” siempre y cuando le convenga política y/o económicamente; incluso, en ignorar “noticias” que no son de provecho o pueden serle perjudiciales.
En fin, se trata de un “recorte” parcial, interesado, subjetivo, pérfido, a menudo malintencionado.
Se trata de hacer que pase lo que me conviene que haya pasado.
También es nuestro deber denunciar a este impostor, en memoria de tantos periodistas “militantes” que cayeron y no callaron.
[¿No era acaso Moreno un “periodista militante?” ¿No era
Desde esta tribuna, oramos por el descanso eterno de nuestro bienamado Periodismo.
Amén.
sábado, 2 de abril de 2011
Abril 1976 1982 1991 2011

El 2 de abril de 1976 comenzó a nacer eso que hoy llamamos la “inseguridad”.
Y los “pibes chorros”.
Y las ventanas con rejas.
No, no estoy loco, aún.
Ese día, el entonces ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, presentó el siniestro plan económico de la dictadura.
El de la “miseria planificada”, como diría Rodolfo Walsh en 1977.
El plan que nos condujo a la especulación, al desagio, a
A que ganen siempre unos pocos, los mismos turros de siempre.
A que la siniestra dictadura reventase en el desastre de Malvinas, que también comenzó, curiosamente, otro 2 de abril, un día como hoy.
Abril. 1982.
Abril. 1991.
Tiempo después, pero un 1º de abril, se instauró otro plan económico, el de otro ministro de Economía, un ex funcionario de la dictadura.
Che, qué casualidad, otro funcionario de la dictadura.
Era el plan de la convertibilidad, el “
Ayer se cumplieron veinte años.
Veinte años no es nada.
Este plan, el del menemato corrupto, el del gobierno más corrupto de la historia, no hizo otra cosa que corregir y aumentar todo lo que no había podido lograr el plan de Martínez de Hoz.
Y entonces se privatizó, se desmanteló el estado, se endeudó al país, se destruyó la industria local, se condenó a millones de personas a la desocupación.
Y entonces nacieron unos pibes, allá en los noventa, unos pibes que ahora tienen doce, trece, quince años, y que te afanan y que te pegan un tiro por veinte pesos.
Veinte pesos no es nada.
Y nacieron miles de pibes que no estudian ni trabajan.
Nacieron en los noventa, pero empezaron a nacer en 1976.
Y están aquí entre nosotros, ahora.
El pasado no pasa, está en el presente.
Ellos están aquí.
Como muchos ciudadanos decentes que en 1976 miraron para otro lado. Y consintieron la tortura.
Como muchos ciudadanos decentes que en 1991 votaron y apoyaron.
Son los mismos que ahora se quejan de la “inseguridad”.
Y de los pibes chorros.
Me dan asco.
jueves, 17 de marzo de 2011
Crónica del maleducado argentino
Observo con estupor como en los últimos años ha aumentado en el país la cantidad y proporción de las personas a las que yo llamo “maleducado argentino”.¿A qué me refiero?
Definamos: el maleducado argentino (en adelante, MA) es el ciudadano que transgrede los límites normales de la convivencia con los demás y afecta de manera negativa los intereses del resto de los ciudadanos. Pero no se detiene allí: al MA no le interesa en lo más mínimo si alguien le hace saber que perturba a sus congéneres.
Ese es el maleducado argentino.
Desarrollo el concepto.
Cualquiera de nosotros puede transformarse en molesto, sea por error o desconocimiento. Pero la diferencia con el MA consiste en la reacción de cada uno: una persona discreta pedirá disculpas y desistirá de su actitud en el mismo instante en que le es reprochada la conducta incorrecta.
En cambio, el MA no sólo no pide disculpas ni cambia su accionar cuando es reconvenido: cree además que tiene razón y que son los demás el problema, nunca él.
El MA considera sin tapujos que tiene derecho a molestar.
La falta de respeto permanente es su única norma.
Pongo un ejemplo.
Hace unos días, un vecino mío (un auténtico MA) decidió que quería escuchar música en la radio de su auto, vehículo que estaba estacionado en la ventana de mi casa. Pequeño detalle: eran las 3 de la mañana. Cuando levanté la cortina para decirle que bajara la música porque quería dormir, no tuvo mejor respuesta que ésta:
-¡Si está baja la música!
La música estaba “baja” para él, que quería escuchar, pero no para mí, que quería dormir. Es que el MA nunca se pone en el lugar del otro: es un estúpido egocéntrico que cree que se las sabe todas. Le molesta que le digan que molesta. Es un rebelde bobo y muchas veces, un tipo agresivo.
Es, esencialmente, un idiota sin educación cívica.
El hipotético lector dirá con razón: siempre ha habido personas molestas e imbéciles de este tipo. Es cierto. Pero hasta no hace mucho, eran casos puntuales aquí y acullá, excepciones quizá. Ahora, en cambio, son la regla: el MA está por todos lados y asume muchas formas, edades y sexos. Ya no tiene límites: en otros términos, estamos rodeados de MA.
Ahora, la excepción a la regla somos las personas discretas y respetuosas del otro.
Comprender las causas del aumento en la proporción del MA es un trabajo complejo que escapa al objetivo de este texto. Supongo que tiene que ver con tantos años de medidas económicas neoliberales que destruyeron la educación y la civilidad.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
La insoportable plaga de los autos

Las concesionarias de autos usados también están de parabienes. Según cifras de
Autos y más autos.
Como consecuencia de este proceso, el parque automotor no cesa de crecer. Alrededor de 9 millones de vehículos (autos, camionetas, camiones y colectivos) circulan por el país.
Y entonces yo pregunto: ¿dónde se van a meter tantos autos?
La ley del embudo y
Cada vez hay más y más autos, y mientras tanto, la infraestructura vial (esto es, calles, rutas y caminos) no parece acompañar proporcionalmente ese crecimiento. En otros términos: si cada vez hay más autos y los caminos por donde circulan esos autos son básicamente los mismos, no hace falta ser un genio para pronosticar más demoras en el tránsito, más embotellamientos, más colapsos.
Más accidentes.
Más muertes.
El proceso semeja a un gigantesco embudo: mayor concentración de coches en el mismo espacio = colapso inminente.
Hace poco, en China, un increíble embotellamiento en una ruta duró 11 días y provocó colas de hasta
Pero no hace falta irse hasta China para prever el colapso que se nos viene. La ciudad de Buenos Aires nos brinda un testimonio de primera mano al respecto. Circular por las callecitas porteñas
De seguir así, la ciudad pronto será un organismo inviable cooptado por los autos.
La calle donde este escriba vive era -hasta no hace mucho-, una “calle tranquila” de un barrio tranquilo y periférico. Hoy es una pequeña avenida imposible de cruzar, atravesada de autos y colectivos que pasan a toda velocidad apenas uno pone un pie en el asfalto, como en aquel capítulo de
Autos y más autos.
Los autos nos dominan. Son los seres urbanos por excelencia. La ciudad se hace para los autos, no para las personas.
Y reitero: ¿dónde se van a meter tantos vehículos?
Tengo auto y la tengo más larga
Pocos objetos como el auto representan la irracionalidad del capitalismo como modo de producción. Un auto ocupa mucho espacio (en proporción a otros vehículos), contamina y es una de las mayores causas de muerte en todo el mundo.
En nuestro país, mueren 22 personas por día en accidentes de tránsito, y al año unas 120 mil sufren heridas, según cifras de Luchemos por
Los autos matan mucho más que la inseguridad.
Pero el auto es el mayor signo de status de que disponemos en el mundo capitalista. En
A ser un vivo.
A tenerla más larga.
De modo que, cuando apenas acumula un poco de pelusa en el bolsillo, lo primero que hace el argentino medio es comprarse su autito. De allí que no sorprendan las cifras de producción y venta de coches.
Conclusiones
Por un lado, crece la cantidad de autos. Por el otro, la infraestructura vial no alcanza a contener ese crecimiento. La ley del embudo nos llevará hacia cada vez más frecuentes colapsos de tránsito.
Es inevitable.
Los autos avanzan, nos dominan, se imponen.
Toman la ciudad por asalto.
Un día, nos levantaremos y constataremos que el Gobierno ha declarado como “plaga nacional” al automóvil.
Habrá marchas contra la plaga de los autos. “Haga Patria, mate un auto”, será una de las brutales consignas.
¿Es una locura?
Es una cuestión de tiempo, a menos que hagamos algo ahora.
Ya.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Los ricos son la causa de la pobreza

Lloverá para arriba.
El sol saldrá de noche.
Macri exige la redistribución de la riqueza.
Los patos les disparan a las escopetas.
Agrega el Jefe de Gobierno que los problemas de pobreza y vivienda en
Lo de siempre.
La culpa la tienen los otros.
Los pobres.
Los negros de mierda.
La pobreza la generan los pobres.
Hay que hacerles caer todo el peso de la ley.
“La ley fue hecha para ser aplicada contra aquellos a quienes su miseria les impide el respetarla”, dijera Bertolt Brecht.
No es muy difícil de entender.
Si un país puede abastecer a toda su población de un nivel de vida digno, ¿por qué hay muchos que no tienen nada?
La respuesta es simple: porque unos pocos se quedan con más de lo que les corresponde.
La torta alcanza para todos pero muchos no tienen su porción: es porque unos pícaros se quedan con todas las porciones, las más suculentas.
La pobreza no la generan los pobres, ni los inmigrantes ni los extranjeros.
La pobreza la generan los ricos, como Macri.