jueves, 29 de julio de 2010

Hasta aquí llegamos


Cansado de tirarle piedras a la Luna.

Espantado ante la inmundicia con la que se bastardea la profesión periodística.

Harto del triunfo absoluto de la mediocridad, este cronista hace un alto en la huella.

Hasta aquí llegamos, amigos.

Me impongo una suerte de ostracismo, como lo hiciera Arístides.

Quiere el destino que sea el mismo día en que Favaloro –esa otra versión aristidiana-, se pegara un tiro en el corazón, hace ya diez años.

Vaya a modo de homenaje.

This is the end.



miércoles, 16 de junio de 2010

Cuándo una noticia es noticia


Noticia es cuando un hombre muerde a un perro, no cuando un perro muerde a un hombre”, me enseñaron en TEA.

En otros términos: la noticia es “un hecho extraordinario –esto es, fuera de lo ordinario-, que merece ser contado”.

Tal la definición de manual.

Ahora bien: ¿cuándo un hecho se vuelve una noticia? ¿Quién determina que tal o cual hecho merece ser contado?

Es bien claro que una situación de tipo catastrófica –un terremoto, por caso-, será unánime tapa de todos los diarios, el día después.

Las malas noticias suelen ser noticia.

Al mismo tiempo, un mismo hecho puede no ser tratado de la misma manera por todos los medios, lo que quizá resulte saludable para la biodiversidad de la opinión pública.

Sin embargo, ¿por qué un medio puede resaltar una noticia y otro ignorarla olímpicamente?

Todo dependerá del lugar ante el mundo que tengan los periodistas, su cosmovisión (su Weltanschauung, dirían los filósofos). Esto significa que los periodistas no son meros “mensajeros” que trasladan asépticamente los hechos de la realidad al conocimiento del público. Tienen opiniones, ideas e intereses que influyen en el modo en que se presentan las noticias.

Y en este punto vital hay que detenerse: en los últimos años, la mayoría de los medios –los importantes, al menos-, se han transformado en grandes empresas periodísticas. Esto es, en organizaciones que existen bajo un criterio de rentabilidad más que de objetividad. De modo que tienen poderosos intereses económicos que no deben perderse de vista cuando se lee tal o cual periódico o se mira tal o cual noticiero.

Es entonces que propongo una nueva definición de noticia, ideal para los estudiantes de TEA:

“Noticia es todo aquello que nos conviene que haya sucedido”.

Creo que está más acorde con los tiempos que corren.




viernes, 21 de mayo de 2010

Qué festejamos

El 25 de mayo de 1810 es el día fundacional de nuestro país.

Pero, ¿qué recordamos cuando recordamos el 25 de mayo? ¿Qué celebramos este Bicentenario?

Recordamos que un grupo de criollos tomó el control del gobierno de Buenos Aires (esto es: la Revolución de Mayo fue un hecho eminentemente porteño) y se lo quitó al virrey de España, fundando así un nuevo (proyecto de) país, hasta entonces una colonia.

¿Es esto así?

La Revolución de Mayo fue efectivamente una movida audaz, incierta, compleja, mucho más compleja que aquello que nos enseñaran en el Billiken. Ni bien se echó a andar, la Revolución de Mayo manifestó en su seno elementos contradictorios: ¿qué clase de país pensaban hacer los primeros patriotas? ¿Qué modelo de país pensaron, por caso, Moreno y Belgrano, las dos cabezas de aquella Revolución?

Releyendo sus textos y sus opiniones, podemos concluir que aquellos próceres pensaron en un modelo de país sin privilegios, fundado en la producción, en la educación pública y técnica, y hasta en la industria (si, Belgrano hablaba de industria ya en ese tiempo). En síntesis: un modelo de país progresista, basado en el libremercado (lo que entonces era “revolucionario”, no debe olvidarse esto) y con capacidad de acción autónoma en el contexto internacional.

En otros términos: un modelo de país que mucho después se llamaría “desarrollado”.

Sin embargo, ¿qué modelo de país finalmente se impuso tras años de guerra de liberación y luchas internas?

Un país para unos pocos, basado en las ventajas comparativas estáticas del campo y dependiente de Inglaterra.

En otros términos: UN PAIS SUBDESARROLLADO.

¡Lo contrario a lo que soñaran Moreno y Belgrano!

Dicho de otro modo: el proyecto iniciático de la Revolución de Mayo fracasó o quedó abortado, y sólo en muy pocas ocasiones de nuestra historia se manifestaron elementos progresistas de gobierno.

La Revolución quedó trunca.

De algún modo, la Argentina es –casi desde su inicio-, un país inconcluso.

Acaso haya llegado la hora de terminar lo que se inició aquel 25 de mayo de 1810.

viernes, 30 de abril de 2010

Tremenda acusación contra Eduardo Galeano (o De cómo Eduardo Galeano arruinó mis finanzas)


Usted, señor Eduardo Galeano, es el culpable, como dice el bolero. Yo lo acuso con este dedo acusador: si no fuese por usted, yo no estaría –acaso-, escribiendo esto. Estaría -quizá, quién sabe-, en un estudio contable, o en un bufete de abogados, confortablemente sentado sobre mi fortuna personal.

Pero no.

Por culpa suya, señor Eduardo Galeano, yo me dediqué un día a escribir. O mejor dicho: terminé de decidir que quería escribir. Cuentos, opúsculos, lo que sea.

Y acabé estudiando periodismo, o algo parecido.

Y acá estoy, arruinado económicamente.

En la miseria más feliz.

Y todo por culpa suya.

jueves, 8 de abril de 2010

Los dilemas del progresismo


Hay quienes creen que el Gobierno es “progresista”.

Ha sido acaso el gran mérito del Ejecutivo: hacer creer esto a tirios y troyanos.

Entonces hay quienes detestan al Gobierno y lo acusan de “zurdo”, “montonero” u otros descalificativos despectivos.

Y entonces –a la inversa- hay quienes lo respaldan por su política de Derechos Humanos o por su asistencialismo.

No obstante, hay quienes descreen del presunto progresismo del Gobierno, pero han apoyado algunas de sus medidas (ley de medios, AFJP, etc.)

Un apoyo con sospechas y atado con alambre.

Hay quienes están en contra del Gobierno por el simple hecho de estar en contra del Gobierno, haga lo que haga y sea quien sea.

Un contrerismo autóctono y absurdo.

Hay quienes están a favor del Gobierno por oposición al menemato.

(Vean:

El menemato privatizaba; el kirchnerismo estatiza.

El menemato indultaba; el kirchnerismo baja el cuadrito de Videla.

El menemato “abría” la economía; el kircherismo estimula una burguesía aliada.)

El kirchnerismo ha sabido explotar esa dialéctica binaria con el menemato.

Por eso, hay quienes no comulgan con el Gobierno, pero creen que los otros (esto es, ese menjunje espantoso llamado “oposición”) son aún peor. Entonces prefieren lo malo conocido que lo muy malo conocido.

Hay quienes no tienen la menor idea de lo que está pasando.

Y finalmente, estamos los verdaderamente progresistas.




domingo, 31 de enero de 2010

Haití


Se ha dicho: Haití es el ejemplo más extremo del subdesarrollo.

El ejemplo de una sociedad injusta en la que unos pocos viven en privilegios mientras la mayoría se hunde en la miseria.

Porque el subdesarrollo es así: para que unos pocos vivan la vida loca, millones deben apenas subsistir.

Reitero: el subdesarrollo es así. Para que unos pocos privilegiados sobreconsuman, millones deben subconsumir.

De ese modo, la riqueza de unos pocos no es un hecho contradictorio con la pobreza de unos muchos.

No hay paradoja.

Es un sistema que funciona así.

Haití es extremadamente así.

Lo hicieron así unos pocos ricos.

Porque la miseria no es casualidad.

A la miseria la padecen los pobres.

Y la disfrutan los ricos.


jueves, 14 de enero de 2010

Las deudas se pagan, las estafas no


Como ninguna otra cosa, la deuda externa argentina evidencia y deja al descubierto el funcionamiento de nuestro pobre país subdesarrollado.

El mecanismo es simplísimo: se trata de un grupo de poderosos que utiliza al Estado para obtener ganancias extraordinarias, en connivencia con capitales foráneos. Se trata, básicamente, de una estafa en perjuicio del pueblo, ahora llamado “la gente”.

Porque, amigos, la deuda externa es la más grande estafa en la historia de este patético país mal parido en una Revolución inconclusa.

Una Revolución de la que celebraremos este año un pomposo y triste Bicentenario.

Pero lo más gracioso es que la deuda externa ha sido declarada ilegítima, inmoral e impagable por la Justicia argentina, esa bastardeada Justicia nuestra.

Todo una paradoja.

Y seguimos pagando la estafa.