jueves, 15 de noviembre de 2007

La culpa de la pobreza la tienen los ricos


En un país que tiene para abastecer a toda su población, la sola existencia de ricos no implica que haya pobres. Como ocurre en los países nórdicos, por caso, puede haber ciudadanos con altísimos ingresos y, al mismo tiempo, una población general alejada de la pobreza.

Pero si un país tiene para abastecer a toda su población, y además tiene pobres, es NECESARIAMENTE porque tiene ricos.

En un país así, la existencia de pobres es una consecuencia directa de la existencia de ricos, porque estos últimos se quedan con más ingreso del que les corresponde.

En otras palabras: la culpa de la pobreza la tienen los ricos.

Ahora bien, ¿cómo hacer para que los pobres obtengan más ingreso? Hay dos formas elementales. Una de ellas es aumentando todo lo que produce ese país, de modo que ricos y pobres incrementen su ingreso en términos absolutos. La otra manera es más complicada: consiste, sin otro rodeo, en sacarle a los que tienen más.

En la mayoría de los casos, los que tienen más no desean perder ingreso. La naturaleza humana es dual: podemos ser altruistas o egoístas. Cuando una persona lleva mucho tiempo disfrutando de privilegios, es bastante razonable que no quiera perderlos. Los ricos, en su egoísmo natural, llegan a creer que tienen derecho a conservar sus prerrogativas. Y entonces se produce una obvia tensión: unos –los ricos-, tienden a retener ingreso y aún a aumentarlo, y en este afán son capaces de usar la coerción y la violencia; los otros –los pobres-, intentan captar ingreso quitándoselo a los ricos, y esto puede incluir también un modo violento.

Esto es lo que ha estado ocurriendo en la humanidad desde el surgimiento del estado, hace unos 5 mil años, y sigue ocurriendo hasta el día de hoy.

En la actualidad, sólo un tercio de la población mundial vive como corresponde a un nivel de vida digno. Los otros dos tercios viven por debajo de la línea de la pobreza: visto en su totalidad, LA TIERRA ES UN PLANETA SUBDESARROLLADO.

Dicho de otro modo: el verdadero problema, el único problema del mundo, ES EL SUBDESARROLLO. Todo lo demás es apenas un mero detalle.




jueves, 8 de noviembre de 2007

El simulacro K


Alguna vez dije que el kirchnerismo me parecía una suerte de simulacro de desmantelar el menemismo.

Me miraron como se mira a un loco escapado del manicomio.

(Me suele ocurrir)

No obstante, vengo meditando en el tema desde hace tiempo. Y ahora que se produce el recambio marital, creo oportuno rearmar el concepto.

Dije: simulacro de desmantelar el menemismo.

Miren.

Menem privatizaba; Kirchner re-estatiza. M indultaba a los milicos; K baja el cuadrito de Videla del Colegio Militar. M endeudaba al país para sostener el espejismo de la convertibilidad; K le paga al Fondo para que el Fondo no moleste.

A ver si se entiende: de algún modo, K es la fase siguiente de M, como su complemento, su contraparte. K viene a restañar todas las heridas causadas por M durante la nefasta década de los 90.

K legitimó su poder bombardeando a M.

En otros términos: K y M son como dos caras de una misma moneda para que, en definitiva, nada cambie realmente.

Al oponerse a M, K pone de su lado a todos los que se oponían al emir ladrón. Ahí están las Madres y Abuelas, junto a K en los actos. También están los pobres idiotas que creen que K es “un zurdito”. Son muchos los que han caído en esta trampa.

Pero yo no me como el paquete.

“El kirchnerismo es menemismo con Derechos Humanos”, oí por ahí. ¿Lo dijo algún pensador o filósofo? ¿Lo dijo José Pablo Feinmann? No, lo dijo Diego Capusotto.

Todo dicho.

Porque, ¿no era K el mismo que aceptó la privatización de YPF? ¿No era el mismo que recibió gustoso los 500 palos verdes por las regalías que correspondían a Santa Cruz? ¿Y el zurdaje? ¿No era K –y su señora esposa-, el que se reunía con M en pomposos actos y decía que era “el mejor presidente de la historia”?

No creo en los Saulos de Tarso.

Resumiendo: K no ha cambiado nada, sólo ha mitigado los efectos del modelo neoliberal sin que se afecte realmente los intereses de las clases dominantes. K (y en un primer momento Duhalde) no son sino la fase siguiente del modelo, sólo que ahora se requiere una cara keynesiana, una cara distributiva, una cara de derechos humanos.

Porque, saben muchachos, es muy fácil hoy bajar el cuadrito de Videla. Lo difícil es bajar el cuadrito de Martínez de Hoz.




jueves, 1 de noviembre de 2007

Preferiría tener pelo


El gracejo popular sostiene que la Naturaleza “es sabia". Es una frase a menudo usada para justificar que se desconoce la causa de algún fenómeno. Como no se comprende el porqué, se dice "la Naturaleza es sabia", y se acabó el entuerto. Así, si llueve o deja de llover, si nos engripamos o nos resfriamos, no faltará el que diga "por algo será, la Naturaleza es sabia..."

­Minga...!

Porque no siempre la Naturaleza es sabia. De otra forma no se explica por qué a los hombres se nos cae el pelo lastimosamente, mientras que en otras partes de nuestro cuerpo el pelo crece sin ningún tipo de tapujo o pudor. La pregunta del millón es: ¿Por qué nos quedamos pelados? ¿Por Dios, por qué...?

Los antropólogos sostienen que nuestros antepasados homínidos estaban totalmente recubiertos de pelos, al igual que los chimpancés, nuestros parientes más cercanos. En un determinado punto de la evolución -tal vez como respuesta a medio-ambientes más cálidos-, comenzamos a perder el pelo corporal, del que sólo conservamos hoy un leve vello superficial. Quedan, claro, vestigios de mayor densidad: la cabeza -exceptuando a los pelados-, la barba -salvo la mayoría de las mujeres-, las axilas y las partes pundonorosas.

Nadie sabe por qué el pelo de los hombres empieza a caerse en un determinado momento de nuestras pobres existencias. La alopecía genética -básicamente masculina-, no puede detenerse porque está programada en nuestro ADN, como ser alto o de ojos celestes. Ningún sabio ha comprendido hasta el momento la utilidad de esta "adaptación", excepto la de hacernos una malasangre terrible o la de alimentar a los fabricantes de bisoñés o pelucas.

¿Por qué carajo se nos cae el pelo? ¿Por qué -mientras mi cabeza se va quedando calva-, me salen pelos por otros lados? He tenido que acostumbrarme, por caso, a rasurame el interior de la nariz o los pabellones auriculares. Me salen pelos extraños en las cejas y en la espalda, ¡¡¡pero nunca en la cabeza!!!

El escritor Eduardo Galeano sostiene que si el pelo fuese verdaderamente importante, CRECERIA DEL LADO DE ADENTRO DE LA CABEZA. Esas son argucias de un intelectual que se ha quedado pelado. En nuestras sociedades consumistas y superficiales, EL PELO ES MÁS IMPORTANTE QUE EL CEREBRO. Al fin y al cabo, ¿para qué sirve tener sesera e intelecto? PARA HACERSE MALASANGRE CON EL GOBIERNO.

Yo preferiría tener pelo.

jueves, 25 de octubre de 2007

El Principio de Incertidumbre en la política


A menudo oigo la siguiente afirmación: “Los políticos te piden el voto, pero cuando llegan al poder, se olvidan de la gente”.

Es una opinión que en muchos casos puede compartirse, pero que no deja de ser muy ingenua.

Me explico: los políticos no trabajan para “la gente”, estimados amigos. Lo que llamamos “democracia” no es otra cosa que una mascarada que oculta el verdadero poder.

Es simple: si un político accede al control del estado, es porque no va a trabajar para “la gente”. Y si un político está dispuesto a trabajar para la gente, ENTONCES NO LLEGA AL PODER.

“Trabajar para la gente” implicaría –necesaria, indefectiblemente-, AFECTAR LOS INTERESES DE LOS QUE TIENEN MÁS. Y los que tienen más no desean esto. De allí la sucesión de golpes de estado, fraudes patrióticos, proscripciones o golpes de estado económicos que tapizan toda nuestra historia reciente.

Esto es lo que yo llamo Principio de Incertidumbre de la Política: si un político llega al poder, no cambiará nada. Y si pretende cambiar algo, no llega al poder.

En palabras de Eduardo Galeano: “Si el voto sirviera para algo, estaría prohibido”. Invirtiendo los términos: “Cuando el voto está permitido, ES PORQUE NO SIRVE PARA NADA”.

Los señores que tienen el poder han logrado un sistema de dominación casi perfecto: mantienen o amplían sus privilegios aún dentro del marco formal de la “democracia”.

Felicitaciones.




jueves, 18 de octubre de 2007

El pobre etnocentrismo del doctor Watson


Sorpresa e indignación fue lo primero que sentí al oir las palabras del prestigioso James Watson, premio Nobel y co-descubridor de la estructura del ADN. Muy suelto de cuerpo, Watson aseguró que la inteligencia de los blancos “es superior” a la de los negros, y que es menester admitirlo, al fin y al cabo.

¡Caramba!

Según la visión racista de Watson, cualquiera que haya tenido empleados negros puede dar cuenta de su inferioridad (!?). Es más, agrega Watson: la genética hallará la “evidencia” de su hipótesis en...unos diez años.

Qué tul, abedul!

Duele pensar que semejante barbaridad lombrosiana provenga de la boca de alguien que ha hecho tanto por la ciencia y el conocimiento del hombre. Y en particular, por una disciplina –la genética-, que ha demostrado, justamente, que todos los seres humanos –cualquiera sea su raza o etnia- pertenecemos a una misma especie, el homo sapiens sapiens; que todos los habitantes del mundo descendemos de un grupo de humanos que abandonó África, hace unos 200 mil años, para cruzar a Asia y expandirse por el orbe; y que, en definitiva, las diferencias de color o raza no son más que adaptaciones geográficas de un mismo ser: nosotros, los seres humanos.

La absurda tesis del doctor Watson confunde las consecuencias con las causas. Ignora por completo la influencia social y la cultura en la conducta humana. Y como muchos fascistas que andan hablando pelotudeces, pretende encontrar en la genética las respuestas que convaliden la injusticia.

Ignoramos que clase de empleados negros ha tenido el doctor Watson. Es muy probable que muchos de ellos sean “menos inteligentes” que sus amos blancos (suponiendo siempre que la inteligencia pudiera medirse): pero no será porque son negros, SINO PORQUE SON POBRES. Porque desde niños han carecido de las mismas oportunidades que sus pares blancos.

El doctor Watson afirma que de nada servirá la ayuda social que Europa brinda a África hasta que no se admita su insólita hipótesis. Acaso ignora que las poblaciones negras de África han sido sometidas durantes siglos por los inteligentes europeos. Han sido condenados por más de 400 años a la explotación y la miseria, gracias a los fusiles de los blancos. Y lo mismo puede extenderse a millones de personas de Asia y América.

Quiero concluir este ofuscado opúsculo con un ejemplo, a modo de refutación de la hipótesis del doctor Watson.

En 1999, Unicef elaboró un informe con niños de 5 años, que habitaban en barrios pobres del Conurbano bonaerense y el Gran Rosario. Los resultados fueron asombrosos y aterradores: el 40% de esos chicos tenía un retraso mental, ligero en la mayoría de los casos, pero retraso al fin.

Los nenes estudiados no tenían un nivel cognitivo considerado como “normal” para esa edad. No distinguían los colores y tenían dificultades de aprendizaje. Las razones de ese atraso no son muy difíciles de comprender: son la subalimentación (la carencia de proteínas y vitaminas propia de una dieta de gente pobre) y la falta de estímulos culturales adecuados.

En síntesis: la causa de ese retraso mental no es otra que el subdesarrollo.

No los genes.

Buenas tardes.

martes, 9 de octubre de 2007

Che


Hay una lucha.

Hay una traición.

Hay un pueblo –el mismo pueblo que viene a ser liberado-, que entrega.

Hay una oscura aprensión.

Hay un interrogatorio.

Hay unas palabras escupidas.

Hay alguien que se lava las manos.

Hay una injusta sentencia.

Hay unos soldados que castigan.

Hay un calvario de dolor y sangre.

Hay unos verdugos.

Hay unas palabras finales.

Hay una muerte.

Hay una mujer que llora.

Hay unos soldados que se reparten sus bienes.

Hay un cuerpo inerte.

Hay alguien que pretende exhibir el cuerpo inerte, como un trofeo.

Hay una causa perdida.

Hay un héroe muerto.

Hay un mártir.

Sólo te faltó la cruz.






viernes, 28 de septiembre de 2007

Pibes chorros




Son pibes.

Roban.

Tienen entre 8 y 15 años.

Se drogan con pegamento y roban.

Nacieron durante el emirato ladrón.

Causalidad, no casualidad.

Roban.

Son cachorros del subdesarrollo.